Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo

Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo

Hacía tiempo que mi mente albergaba un pensamiento recurrente:

“Hacer coaching no es hacer terapia y sin embargo, tiene un poder terapéutico”

Entonces… ¿dónde poner la línea que separa, un proceso terapéutico llevado a cabo por psicólogos y psiquiatras que dedicaron 4/5 años de sus vidas al estudio y el análisis del mundo de la mente, de aquellos que, como yo, nos dedicamos a Coaching?

Si buscas en este post la respuesta; siento defraudarte, pues, he observado que hay infinidad de ellas; y cada una depende del grado de implicación, compromiso, responsabilidad, conocimiento, energía, evolución, experiencias, percepciones, vivencias… de cada uno de nosotros. Lo que sí puedo hacer es compartir la mía  e invitarte a enriquecer este post con la tuya; si elijes compartirla en este blog.

He tenido la gran experiencia vital de vivir 3 tipos de procesos sanadores. Un proceso terapéutico-psicológico,  un proceso de coaching y un proceso  espiritual-energético.  El denominador de cada uno eran  l@s maestr@s que me encontré de cada disciplina y que pusieron sus  cualidades, aptitudes, actitudes y tiempo a mi disposición con gran respeto, atención, prudencia y mucho amor. De ellos recibí, de ellos aprendí  y ellos, también, aprendieron y recibieron de mí; así funcionamos como seres espiritual-energéticos que somos.

Hay indicios que me llevan a pensar que cada uno de nosotros sabemos lo que nos conviene,  cuando  y con quien. Mi visión es que las personas acertamos siempre. Si somos honestas con nosotras mismas y después de haber pasado cualquier experiencia; después de haber seleccionado cualquier profesional (terapeuta, psicólogo, coach, consultor, mentor, sanador…) después de que transcurra un tiempo prudencial que nos permita ver con claridad nuestros pasos.… Si nos preguntaran en ese momento  ¿Para qué te ha servido esa experiencia?  ¿Qué has aprendido de esa ELECCIÓN?.

El resultado tendrá el único componente del APRENDIZAJE que hace que evolucionemos: la toma de conciencia de algo o el despertar de algo en el interior que estaba narcotizado o adormecido.

El profesional, el maestro o la disciplina que se requiera  para efectuar esa toma de conciencia depende  de uno mismo, de nuestra búsqueda, del momento en que nos encontremos y nuestro nivel de desarrollo espiritual y energético ,  la decisión que tomemos será la que tiene que ser; la que necesitamos para aprender, para despertar.

Quisiera cerrar este escrito con dos citas que me gustan mucho y las pienso siempre juntas. Si alguien sabe quién las dijo; se agradece ese conocimiento.

“Cuando el alumno está preparado aparece el maestro” y “Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo”