emociones

Viajar … es Coaching y CNV

coachingycoraje8¡Qué maravillosa idea! ¿Y…a dónde?

Iniciamos un viaje para satisfacer una necesidad y como dice Marshall B. Rosenberg (CNV) ®las necesidades son universales, todos las tenemos (aunque, no todas al tiempo) y éstas poseen su propia energía vital.  Energía  que nos moviliza y determina cómo nos sentimos  para  actuar en consecuencia, energía que si la  hacemos desde el corazón, impregna de satisfacción  todas nuestras células.

Una simple mirada para viajar  al  lugar que deseamos, con las personas que queremos, visitando lugares que elegimos  y permitiendo que los demás hagan lo mismo, estamos desencadenando un sentimiento de placer y plenitud. Sin darnos cuenta, hemos puesto en marcha un proceso de Coaching y CNV.

La experiencia de contar con un coach personal se puede convertir  en un auténtico viaje. Un viaje personal o profesional donde el coach actúa como el acompañante perfecto, apoyando, retando, animando y disfrutando conjuntamente para explorar ese nuevo lugar que deseas ver, sentir y caminar por el. Visualizar y Vivir intencionadamente ese nuevo mundo de  posibilidades y oportunidades puede  transformar un sueño en realidad.

¿Qué deseas hacer allí? ¿Qué te gustaría  ver?  (algún espectáculo; tal vez, monumentos, naturaleza, museos, castillos, ciudades, tiendas, gente)  ¿Qué actividad verdaderamente te hace disfrutar? (cultural, deportiva, social, artística)

¿ Cuando y con qué recursos cuento, es decir, “alegóricamente” qué ropa tengo o necesito para pasar “noches de frío gélido o de calor sofocante”?
¿Qué admito o nó? alegóricamente “qué alimentos de los que hay allí me gustan, me sientan bien, quiero o nó? ? ¿Dónde me voy a alojar para recuperar energía hacia un nuevo día?

El viaje por el que nos guía un coach personal es guiado y adaptado tanto a nuestro potencial escondido como a las posibilidades y necesidades que más se ajustan a nosotros. Es una aventura emocionante, llena de sorpresas, destinada a sacar nuestro coraje para vivir la vida de la manera más satisfactoria que decidamos.

La emoción de un viaje se asemeja a la emoción de un proceso de coaching. Cualquier proyecto de vida que tengas, se puede llevar a cabo. Afrontar  retos y determinados momentos de la vida es labor de cada individuo, pero no somos autosuficientes y hoy en día, existen muchas técnicas, procesos, habilidades que se ponen en marcha para sacar aquellos tesoros escondidos y a la vez sencillos que cada individuo posee; como escondidos quedan los lugares más hermosos y que con tanto candor puedas recordar de tus mejores viajes. 

Julieta, relaciones, emociones y coaching

Confía en lo que sientes, más que en lo que piensas

Confía en lo que sientes, más que en lo que piensas

Julieta descorchó su propia botella de champán de vida, al tiempo que sus pies la dirigían con serenidad hacia un nuevo descubrimiento.

Enfundada en su anorak color miel y sus pantalones gris antracita, reflexionaba acerca de aquel encuentro hacía más de 30 años, con un joven “demasiado apuesto” para ella. Rápidamente, el parloteo de sus dendritas la llevaron a cuestionarse, cómo habían sido determinadas relaciones en su vida.

¿Con qué emoción había llegado a ellas? ¿Había una que se repetía? ¿Cambiaba la emoción dependiendo del ambiente; de la persona con quien se relacionaba? ¿Qué emoción llenó su cuerpo, qué pensó aquella vez que dejó plantado a ese “apuesto joven”? ¿Qué tenía que aprender hoy sobre aquellos encuentros?

¿Y hoy… que aprendizaje hay en  aquellas relaciones que no fueron tan satisfactorias? ¿Qué aprenderá de ella misma, de su energía actual? ¿Qué decisión tomará intencionadamente, al ser consciente del tipo de energía que emanaba y circulaba?¿podrá tomarla?

¡Debo estar loca! Espetó Julieta ¿A qué viene esto ahora? ¿Qué me importa a mí ese apuesto joven después de tantos años? Realmente no me importa nada; nunca llegué a conocerlo. ¿Será por eso…? Un momento, todo este embrollo lo está ocasionando aquella cita que nunca tomó lugar.

– Y la preguntaron  ¿Qué ha pasado con la energía de esa emoción?

– Ella contestó: Se quedó estancada en un punto del pasado y ahora es el momento de mirarla, abrazarla, imbuirme de nuevo en ella y hacerlo con una nueva perspectiva, para aceptarla, conocerla y permitirla que siga su camino y yo me perdone por haberla retenido tanto tiempo.

– Así es contestó “Ratgma” buscamos el equilibrio. Somos mente, cuerpo y espíritu o dicho de otra forma somos materia, emoción y espíritu o química, física y vibración. “como mejor te parezca la combinación”

Déficit o exceso de energía que se aloja en mayor o menor medida en nuestro cuerpo. El cuerpo es un ente sintiente y pensante. Posee su propia inteligencia. Esto no es nada nuevo ya lo sabían culturas ancestrales como los Kahuna de Hawai, aborígenes australianos, culturas africanas, cultura maya, cultura china, indios lakota, etc. Esta medicina tradicional de las antiguas culturas aceptaban las partes del cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro. Esto se tomó como superchería hasta casi nuestros días.

Fue a mediados de los 80 donde investigadores médicos comenzaron a aceptar que la inteligencia no era exclusiva del cerebro sino que el cuerpo tenía la suya propia. La Dra Pert cambió la forma en que los científicos entendían la conexión mente-cuerpo debido al descubrimiento de que los neuropéptidos; una especie de mensajeros inteligentes que transportan sustancias químicas, viajan por todo el cuerpo cargando mensajes emocionales.

En su libro “Moléculas de Emoción” Pert dice “Tal como nuestras emociones cambian; la mezcla de péptidos viaja a través de tu cuerpo y tu mente. Y literalmente cambia la química de cada célula de tu cuerpo. Nosotros todavía pensamos en términos químicos; claro, es química pero también física y vibración”

Pert aclara que las emociones no son simple química sino señales electromagnéticas que afectan a la química y la electricidad de cada célula del cuerpo. El estado eléctrico del cuerpo está modulado por las emociones, cambiando el mundo desde dentro del cuerpo.

No lo vemos con los ojos pero nuestro cuerpo es inteligente, sensorial y perceptivo. Hay inteligencia en el sistema inmune, en el digestivo, en el hígado y, la cada vez más indiscutible inteligencia del Corazón.

El corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico. Éste es casi 60 veces más grande en amplitud que el producido por el cerebro y penetra en cada célula del cuerpo.

Esa energía electromagnética alimenta nuestra sangre y hace que fluya o se obstaculice. Somos un receptáculo transmisor que canaliza la energía que hay en los sitios. Así como nos aseamos físicamente, también hemos de asearnos emocionalmente.

Porque la energía sigue al pensamiento y éste genera un sentimiento y ello produce una emoción que es representada en nuestro cuerpo (pelos que se erizan, frío, calor, hormigueo, la sangre se acelera, nuestro corazón palpita en demasía o por el contrario está en calma, la sangre circula con facilidad…) para hacerla consciente a nuestro sentido común. Y es así como llegamos a descubrir qué quiere decirnos esa energía.

De todos los seres vivientes, los humanos son los únicos que tienen la capacidad de raciocinio y ésta está ligada con el sentido común. Seguro que has oído hablar de los 3 cerebros: rectilíneo, límbico y frontal. Justamente el frontal es el que es capaz de procesar ese sentido común que paradójicamente y como dice un refrán “El sentido común es el menos común de todos los sentidos”

Julieta escuchó a su Ratgma pero estaba imbuida y trabajando internamente para llegar a ese cerebro frontal. Siguió reflexionando sobre aquella cita que nunca tuvo lugar; tal vez por miedo.

– “Es cierto, nos citamos, y acudí al lugar de encuentro y allí estaba: alto, recostado sobre un coche de color blanco, con una pierna doblada y un cigarrillo en la boca y vestido con una cazadora blanca y pantalón claro “lo veo como si estuviera allí””; exclamó de nuevo. Hacía sol y mientras le observaba desde un lugar secreto, el miraba en rededor buscando a alguien y yo sabía que era a mí a quien esperaba. El siguió esperando y yo después de un rato me marché.

Los estímulos que recibía Julieta de cada una de sus dendritas eran cada vez más intensos. No solo visualizó a su joven apuesto, su vestimenta, si hacía calor o frío, su postura, quienes le acompañaban, etc, sino también sintió  con tristeza y sorpresa la energía de aquella primera cita. Estaba transitando hacia su cerebro límbico “las emociones”

Julieta bucea y se sumerge con gran facilidad en las profundas y oscuras aguas de inconsciente para nadar libremente y con total soltura en busca de fisuras de luz que la permiten junto con su propia luz interior encontrar sus propias respuestas. Porque ella confía, confía y confía.

Confiar en ti, en tu coach y en el propio proceso de coaching es vital para llegar a conclusiones y lugares donde puedas, con tus propios medios, buscar y dar al interruptor que aporta luz a esa emoción. Conocer la emoción da poder personal.