comunicacion no violenta

Suena fatal y tiene eco

Todo eso suena fatal ¿No os parece? y además tiene eco

¿Cómo mostrar al mundo entero que hay OTRA forma de expresarnos y no es precisamente la que hemos aprendido, heredado, adquirido, creído….?

Una crítica, un juicio o una comparación siempre nos suena fatal y lo peor es que tiene eco. Nos molesta, pero lo tenemos tan metido que cuesta darnos cuenta que es un lenguaje tóxico que nos violenta y con el que violentamos al otro.

Al hablar use palabras de cariño y respeto, pues usted está delante de otro ser humano - Toques ZEN

Al hablar use palabras de cariño y respeto, pues usted está delante de otro ser humano – Toques ZEN

Os dejo un pasaje extraído de “El libro del niño” de Osho como reflexión y toma de conciencia

… No juzgemos la persona, sino al ACTO.Por ejemplo, alguien es un ladrón: puedes juzgar que robar no está bien. Pero no juzgues a la persona, porque la persona es un vasto fenómeno y el acto es algo pequeño. El acto es una pequeña pieza… esa pequeña pieza no debe convertirse en un juicio acerca de toda la persona. Un ladrón podría tener grandes virtudes; podría ser honesto, podría ser sincero, podría ser una persona muy amorosa.*

Pero la mayor parte de las veces lo que sucede es justo lo contrario: la gente empieza a juzgar a la persona en vez de juzgar la acción. Se deben corregir las acciones, y especialmente en profesiones como la enseñanza: no se puede dejar que los estudiantes se sigan equivocando. Eso sería muy cruel, falto de compasión.

Pero no los corrijas de acuerdo a la tradición, a la convención, de acuerdo a la supuesta moralidad, de acuerdo a tus prejuicios. Siempre que corrijas a alguien, sé muy meditativo, sé muy silencioso; mira todo el asunto desde todas las perspectivas. Tal vez están haciendo lo correcto, y tu recelo no sea justificado.

Cuando digo: “No juzgues” quiero decir que ninguna acción te da derecho de condenar a una persona. Si la acción NO es correcta, ayuda a la persona, averigua porqué la acción no es correcta, pero no se trata de juzgar. No le arrebates la dignidad a la persona, no la humilles, no le hagas sentirse culpable; a eso me refiero cuando digo “no juzgues”.

Y en lo que se refiere a corregir hazlo sin prejuicios. Silenciosamente en tu conciencia, si ves que algo está mal y que destruirá la inteligencia de la persona, que le llevará por caminos equivocados en su vida, AYÚDALA.

y ¡No te lo tomes en serio! No pienses que eres el profesor y que estás en un trabajo muy serio. Mira la vida con ojos juguetones…, No hay nada que juzgar; todo el mundo lo está haciendo lo mejor que puede. Si sientes que alguien te está molestando, es tu problema, no el suyo. Primero corrígete a tí mismo.

*Fuente: El libro del niño de Osho

¿Qué es la Comunicación NoViolenta?

El secreto de la felicidad está en la libertad y el secreto de la libertad está en el coraje (Tucídides, 460aC-390aC historiador griego)

El secreto de la felicidad está en la libertad y el secreto de la libertad está en el coraje (Tucídides, 460aC-390aC historiador griego)

En los talleres de Comunicación con Coraje y en sesiones individuales de Coaching hay momentos que las personas piden, ir más allá de un “bien”, “genial” “regular” “mal” … expresiones que poseen un nivel más  profundo,  más sutil, más amplio y,  colaboran para que emerja el potencial creativo, humano y poderoso de un nuevo ser humano.  Personalmente, la figura de ese iceberg emula ese potencial que hay en cada persona a punto de ser puesto al servicio de uno mismo y de la humanidad.

Ir más allá de la expresión es danzar con el modelo de la Comunicación NoViolenta™ de Marshall B. Rosenberg (psicólogo clínico estadounidense) que basa sus investigaciones en 4 sencillos pilares

  1. Actos concretos que observamos que afectan nuestro bienestar.
  2. Cómo nos sentimos en relación con lo que observamos.
  3. Las necesidades, los valores, los deseos, etc., que crean nuestros sentimientos.
  4. Los actos concretos que queremos pedir a la otra persona para enriquecer nuestra vida.

Cuando nos servimos de este modelo, comenzamos a expresarnos de una manera personal o empática al prestar atención a nuestros sentimientos y necesidades que un hecho o situación han despertado. Todas las necesidades son universales y cada uno de nosotros tenemos la capacidad y el poder de satisfacerlas por nosotros mismos.  Pero a veces, si no la mayoría, las dejamos a merced de que sea el otro quien lo haga y el otro hace lo mismo con el uno y así, entramos en una espiral sin fin que solo trae malos entendidos, conflictos y un excesivo gasto de energía personal.

La esencia de la CNV está en la conciencia y en la atención en el presente. Esto tan sencillo y a la vez complicado nos permite vislumbrar el fondo de las situaciones a través de las  formas utilizando como medio de expresión, las palabras. Cuando aplicamos la CNV a nuestras relaciones -ya sea con nosotros mismos, con otra persona o con un grupo-, conectamos inevitablemente con nuestra compasión natural, que se encuentra oculta tras diversas capas de condicionamientos culturales; justamente ahí está la complicación: en el peso de ese condicionamiento cultural.

 ¿Y qué es lo que hay tan oculto?

Sencillamente, las necesidades que estamos intentando satisfacer en un momento determinado y que son nuestros sentimientos quienes actúan como un semáforo que avisa. Será rojo cuando tengamos necesidades insatisfechas y será verde cuando nuestras necesidades estén satisfechas.

Se trata, pues, de un enfoque que puede aplicarse de manera efectiva a todos los niveles de comunicación en las situaciones más diversas:

  1. Relaciones íntimas
  2. Relaciones de Familia
  3. En colegios, institutos, universidades
  4. Organizaciones empresariales e institucionales
  5. Terapias, asesoramiento psicológico, coaching
  6. Negociaciones diplomáticas y comerciales
  7. Disputas y conflictos de todo tipo
  8. Aclarar situaciones con uno mismo
  9. Toma de decisiones

En nuestra cultura existe un concepto tácito que las necesidades son una carencia de algo además de ser negativas y destructivas. Cuando se dice que “alguien tiene muchas o pasa por muchas necesidades”  se está sugiriendo que esa persona es inmadura o inadaptada. Y cuando alguien las expresa a menudo, se les llama “egoístas”.

En nuestra cultura, no solo nunca se nos ha enseñado a conocer y aceptarlas positivamente,  sino que  hemos sido sometidos a un condicionamiento cultural que obstruye nuestra conciencia al respecto. Heredamos un lenguaje que estuvo al servicio de los reyes y de las élites que manejaban el poder en sociedades basadas en la dominación. Las masas nunca fueron alentadas a desarrollar una conciencia de sus necesidades, sino educadas para ser dóciles y someterse a la autoridad.

Gran parte de un aprendizaje cultural de dominación se encuentra tan arraigado en nuestra vida que  ni siquiera somos conscientes de ello. El actor Buddy Hackett, sometido diariamente a la comida de su casa, pesada y muy picante, manifestó que hasta que hizo el servicio militar siempre había creído que era imposible levantarse de la mesa sin sentir acidez de estómago.

La CNV nos alienta a distinguir la observación y la evaluación, a reconocer los pensamientos y necesidades que dan forma a nuestros sentimientos y a expresar lo que pedimos en un lenguaje de acción claro, potenciando nuestra conciencia del condicionamiento cultural que nos influye en determinados momentos.

Cuando aplicamos la CNV nos centramos en clarificar lo que observamos, sentimos y necesitamos en lugar de dedicarnos a evaluar, diagnosticar, juzgar, criticar descubriendo cuán profunda es nuestra compasión.

La CNV hace un especial énfasis a una escucha activa, atenta y profunda –no solo a los demás, sino también a nosotros mismos- propiciando el respeto y la empatía y engendrando un deseo mutuo de dar desde el corazón.

“Todo se puede oír y todo se puede expresar “en lenguaje CNV”, porque hay una renuncia consciente a vulnerar los sentimientos de los demás, abandonar el papel de víctima y tomar una actitud más responsable y activa prestando oído a las palabras de la otra persona y tratar de descubrir los sentimientos que estaban OCULTOS en ellas (y en nosotros mismos)

El otro no existe para hacernos felices y nosotros no existimos para escuchar lo importantes que somos para el otro. Hemos de aprender a aceptarnos y amarnos de modo que cada uno pueda realizarse por su cuenta y a la vez ambos contribuyamos al bienestar común.

Fuente: Libro “comunicación no violenta un lenguaje de vida de Marshall B. Rosenberg”