aprendizaje

Todo lo que pasa tiene sentido

jugando  En los cuentos todo lo que pasa tiene sentido y…
 En la vida real tiene sentido  todo lo que nos pasa.

En los cuentos encontramos el reflejo de una forma simple y metafórica de cosas que diariamente vivimos. Los cuentos son una fuente de inspiración y a la vez de esperanza y también reveladores cuando estamos ante situaciones tensas o difíciles de la vida diaria.

Diáriamente nos levantamos solos, caminando por la vida inmersos en nuestros pensamientos, situaciones, ideas, proyectos y de repente algo externo llama nuestra atención. Nos pilla por sorpresa o nó,  es agradable o nó, nos es indiferente o nó….

Esta historia  ZEN nos habla de una – Situación Tensa – representada por un tigre feroz y en otras historias puede ser un elefante enmascarado o un ágila voraz. Sea lo que sea siempre se cumple la misma regla: estamos solos ante un aparente peligro.

Si se quema la casa, si alguien nos persigue, si nos increpa, si aquello que nos da miedo se pone frente a nosotros como ese tigre feroz; nuestra forma de protegernos tan afincada en nuestro cerebro reptiliano es la de “patas para qué os quiero”

Claro que, tanto si nos quedamos parados como si corremos siempre habrá  un acantilado, o una enorme piedra o un laberinto con el que topamos. ¡Es ley de vida! ¿No lo sabías?

En realidad la mayoría de las veces, estamos esperando que sea “lo otro” lo que se aleje de nosotros corriendo desesperadamente, en vez de nosotros, o jugamos al escondite deseando que no nos vea y que pase de largo.

En la vida cotidiana siempre hay soledad, tigres y acantilados y están ahí una y otra vez, son parte de nosotros, de la naturaleza, de nuestra naturaleza y  del universo.

Nuestro protagonista el hombre de la historia ZEN, tal vez inconscientemente lo supo y al final optó por algo que tal vez no le libere de caerse al precipicio pero, estoy segura que durante la caída “si llega a ocurrir” tendrá con otra actitud, otro ánimo, otro pensamiento, otra idea, otra forma de sentir, y … tal vez, solo tal vez; el salto que diera fuese un salto cuántico que aunque le llevase de nuevo al mismo sitio desaprendió y aprendió algo nuevo. Y es que puso su atención en otro lugar. Ahí está la clave

Pero esa es mi interpretación ¿Y la tuya?

Aquí  dejo la historia para que saques tus propias conclusiones y la próxima vez que tengas una situación tensa  observes donde quieres poner tu atención.

Un dia mientras caminaba a través de la selva, un hombre se encontró con un feroz tigre. Corrió pero pronto llegó al borde de un acantilado. Desesperado por salvarse, bajó por una parra y quedó colgado sobre el fatal precicipio. Mientras él estaba colgado; dos ratones aparecieron por un agujero en el acantilado y empezaron a roer la parra. De pronto vió un racimo de frutillas en la parra, las arrancó y se la llevó a la boca. ¡Estaban increíblemente deliciosas!

Si te ha gustado este post, compártelo puede que también a otros les guste y si nó, al menos espero que durante el trayecto hayas dado un pequeño salto cuántico.

¡Hasta la próxima!

Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo

Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo

Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo

Hacía tiempo que mi mente albergaba un pensamiento recurrente:

“Hacer coaching no es hacer terapia y sin embargo, tiene un poder terapéutico”

Entonces… ¿dónde poner la línea que separa, un proceso terapéutico llevado a cabo por psicólogos y psiquiatras que dedicaron 4/5 años de sus vidas al estudio y el análisis del mundo de la mente, de aquellos que, como yo, nos dedicamos a Coaching?

Si buscas en este post la respuesta; siento defraudarte, pues, he observado que hay infinidad de ellas; y cada una depende del grado de implicación, compromiso, responsabilidad, conocimiento, energía, evolución, experiencias, percepciones, vivencias… de cada uno de nosotros. Lo que sí puedo hacer es compartir la mía  e invitarte a enriquecer este post con la tuya; si elijes compartirla en este blog.

He tenido la gran experiencia vital de vivir 3 tipos de procesos sanadores. Un proceso terapéutico-psicológico,  un proceso de coaching y un proceso  espiritual-energético.  El denominador de cada uno eran  l@s maestr@s que me encontré de cada disciplina y que pusieron sus  cualidades, aptitudes, actitudes y tiempo a mi disposición con gran respeto, atención, prudencia y mucho amor. De ellos recibí, de ellos aprendí  y ellos, también, aprendieron y recibieron de mí; así funcionamos como seres espiritual-energéticos que somos.

Hay indicios que me llevan a pensar que cada uno de nosotros sabemos lo que nos conviene,  cuando  y con quien. Mi visión es que las personas acertamos siempre. Si somos honestas con nosotras mismas y después de haber pasado cualquier experiencia; después de haber seleccionado cualquier profesional (terapeuta, psicólogo, coach, consultor, mentor, sanador…) después de que transcurra un tiempo prudencial que nos permita ver con claridad nuestros pasos.… Si nos preguntaran en ese momento  ¿Para qué te ha servido esa experiencia?  ¿Qué has aprendido de esa ELECCIÓN?.

El resultado tendrá el único componente del APRENDIZAJE que hace que evolucionemos: la toma de conciencia de algo o el despertar de algo en el interior que estaba narcotizado o adormecido.

El profesional, el maestro o la disciplina que se requiera  para efectuar esa toma de conciencia depende  de uno mismo, de nuestra búsqueda, del momento en que nos encontremos y nuestro nivel de desarrollo espiritual y energético ,  la decisión que tomemos será la que tiene que ser; la que necesitamos para aprender, para despertar.

Quisiera cerrar este escrito con dos citas que me gustan mucho y las pienso siempre juntas. Si alguien sabe quién las dijo; se agradece ese conocimiento.

“Cuando el alumno está preparado aparece el maestro” y “Todos somos maestros y alumnos al mismo tiempo”