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A partir de Ahora elijo expresar abiertamente lo que está vivo en mi; incluso aunque otros no puedan apreciar mi regalo.

¿Tendemos que evitar dar una mala contestación cuando nos hablan mal o por el contrario, reaccionamos o en el mejor de los casos respondemos de forma asertiva?

Dentro del proceso y del lenguaje nuevo que practicamos con los cuatro pilares para evitar  comunicarnos violentamente; Marshall B. Rosenberg nos habla de cómo recibir un mensaje negativo y qué hacer al respecto.

Cuatro opciones para recibir un mensaje negativo 

Cuando alguien nos transmite un mensaje negativo, sea verbal, corporal o ambas forma de expresión a la vez, tenemos cuatro opciones con respecto a la manera de recibirlo.

  • Culparnos – Tomarlo de manera personal, captando en el otro acusaciones y críticas.

Por ejemplo, alguien está irritado con nosotros y nos dice “¡Eres la persona más egocéntrica que he conocido en mi vida”! Si nos tomamos la frase de forma personal, podemos reaccionar respondiendo: “Si, debería ser más sensible con los demás”

Es decir, aceptamos el punto de vista de la otra persona y nos echamos la culpa. Es una opción que vulnera nuestra autoestima y nos cuesta un precio muy alto, ya que nos lleva a sentirnos culpables, avergonzados y deprimidos.

  • Culpar a los otros – Echar la culpa a nuestro interlocutor

En respuesta a la afirmación anterior podríamos protestar diciendo: “No tienes derecho a decirme esto. Siempre tengo en cuenta tus necesidades. ¡Tú eres el egocéntrico!”

Cuando nos tomamos las afirmaciones de esta manera y echamos la culpa a la otra persona, lo más probable es que sintamos rabia. Es importante que nos preguntemos cómo estoy con esa emoción, qué pienso…

Aprovechemos para ampliar nuestro vocabulario de sentimientos acerca de la emoción de rabia: estar molesto, disgustado, descontento, gruñón, frustrado, indignado, enfadado, malhumorado, enojado, irritado, harto, crispado, furioso, enfurecido, impotente, desesperado, hostil, violento, agresivo…

  • Percibir nuestros propios sentimientos y necesidades – Hacer que brille la luz de nuestra conciencia para ver con claridad nuestros sentimientos y necesidades

Podríamos entonces responder: “cuando me dices que soy la persona más egocéntrica que conociste en tu vida, me siento herido porque yo querría que reconocieras los esfuerzos que hago para tener en cuenta tus preferencias”.

Al centrar la atención en nuestros sentimientos y necesidades, tomamos conciencia de que sentirnos heridos en esta circunstancia deriva de nuestra necesidad de que se reconozcan los esfuerzos que hacemos.

Aprovechamos para indicar que la necesidad de reconocimiento o valoración es universal, la tenemos todos y al expresarla nos será más fácil encontrar caminos o estrategias para satisfacerla. Dichas estrategias o caminos; mejor que dependan de nosotros en lugar de intentar que sea el otro quien la satisfaga, ya que en el fondo siempre decidimos lo que queremos y lo que no, bien sea, con nuestra voz o nuestro silencio.

  • Percibir los sentimientos y necesidades de los otros – Iluminar con la luz de la conciencia los sentimientos y necesidades de la “otra persona”, según ella/el mism@ los expresa.

Por ejemplo podríamos decir: “¿Te sientes herida porque necesitas que se tomen en cuenta tus preferencias?

En lugar de culpar a la otra persona por lo que sentimos, aceptamos nuestra responsabilidad que nos corresponde reconociendo nuestras necesidades, deseos, expectativas, valores, o ideas.