El lado oscuro de las cosas

El lado oscuro de las cosas

La oscuridad es tan solo aquello que aún no has iluminado

Para ganar hay que perder ¿Seguro?

Tal vez…haya otra fórmula

¿Para qué sirve esa creencia en el mundo de la comunicación?

Hemos creado un mundo competitivo donde pareciera que mañana vamos a desaparecer de mapa y por eso, o hacemos muchas cosas o las hacemos  rápidamente; como si no tuviéramos tiempo de pensarlas o reflexionar sobre las consecuencias. Y la consecuencia es un lenguaje, tal vez, ineficaz que a veces nos pone en la balanza del ganador y otras del perdedor.

Y así estamos,  yendo de un lado a otro con el lenguaje.

Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, a causa de su peso, tamaño y cuerpo no puede volar… solo que él no lo sabe

Agredimos, huimos o callamos cuando sentimos amenazada nuestra expresión. Hablamos alto para que nos oigan mejor; como si fuéramos los únicos que tenemos algo importante que decir o que aportar al otro.

Callamos por temor como si ya, nos colocáramos en la balanza del “rendido” y enjuiciamos que, no aportan valor nuestras palabras en comparación con las que expresa el otro.  O hablamos rápido como si necesitáramos calmar las inseguridades o limitaciones propias, colocándonos por imposición en la balanza del ganador expresando con nuestro lenguaje que no hay cabida a otros comentarios.

Gestionamos nuestras emociones de extremo en extremo. Pasamos rápidamente de la euforia a la desesperación, de la alegría a la tristeza, del amor al odio, del dolor al placer. Como si nos asustaran los claros-oscuros donde nada pertenece a nadie y todo pertenece a todos;  esa tierra de nadie donde no hay que hacer nada, tan solo esperar, quedarse quieto y observar. Observar sin juzgar, ni diagnosticar, ni criticar, ni interpretar solo prestar atención a lo que expresa el cuerpo, el pulso, las sensaciones, la respiración, tanto en uno mismo como en el otro.

Tal vez así nos replanteamos la creencia que “Para ganar … no hay que perder”.

Tal vez,  así nos replanteemos un sentido más coherente sobre ganar y perder.

Tal vez, en ese lenguaje BIPOLAR ganar-perder, malo-bueno, correcto-incorrecto, blanco-negro, suficiente-insuficiente, dia-noche, etc  limite  nuestra comunicación, limite nuestra expresión y limite nuestro entendimiento y sabiduría innata.

Tal vez, siempre hay algo que perder y algo que ganar al mismo tiempo.

Y la sensación de ganador o perdedor dependerá de … te lo dejo a tí, a tu situación, a tu comunicación, a tu expresión…

Coaching es Conexión

La Conexión; además de una palabra, es un estado del SER.

A nivel físico nuestro cuerpo es pura conexión y movimiento de células, bacterias, neuronas, sangre, linfa, etc…. 

Al nacer, esa maravilla de cordón umbilical nos conecta a nuestros progenitores. ¡Qué belleza! ¡Qué mágia!

Existe esa conexión con nuestros hijos, padres, hermanos….y en definitiva con todos aquellos seres que entran y salen de nuestra vida. Tanto si los prestamos atención como si nos pasan desapercibidos.

El ritmo es tan estrepitoso que tal vez, dedicamos mucho de nuestro tiempo a distracciones y situaciones  que no queremos y cuando tomamos conciencia de ello nos entra el pánico, nos frustramos o nos enfadamos. Es una reacción normal, humana y al mismo tiempo,  una llamada de atención de nuestro YO INTERIOR que lo único que nos reclama es TIEMPO, ATENCIÓN y COMPRENSIÓN.

En definitiva; CONEXIÓN para reconducirnos de nuevo por ese fluir mágico del principio de los tiempos donde recibimos la sangre como alimento nutritivo de fuerza y vida a través del cordón umbilical.  Y donde la tierna voz de nuestra madre que acaricia cálidamente el vientre donde nos alojamos produce una descarga de hormonas del bienestar a nuestros receptores cerebrales conectándonos con una sensación de amor y plenitud.

¡Hacia ese estado de bienestar queremos ir;  una vez que salimos al mundo exterior!  Incluso aunque nuestro nacimiento no haya sido tan amoroso.

Te sorprenderás al ver todas las conexiones internas existentes en  tu cuerpo físico  que están grabadas, como ese hierro que marca las reses, en tu memoria inconsciente y que solo demanda  ¡Conexión! Si no…. ¿Cómo podrías respirar, moverte, hablar, reír….? 

Hay una intrínseca conexión consciente e  inconsciente. Por eso pienso que,  cuanto antes tomemos conciencia de nuestra necesidad  y nos responsabilicemos de actuar para conseguir esa auténtica conexión con nosotros mismos; mejor nos sentiremos y más tranquilos estaremos.

Así pondríamos fin a lo que nos separa de nosotros y de los otros: los juicios, los diagnósticos, las comparaciones, las críticas…. Y conscientemente pondremos nuestra atención en caminar hacia lo que nos motiva, inspira,  desafía y nos conecta con un estado de rendimiento y bienestar.

Un pasito a la conexión consciente: Conecta primero con tu cuerpo y dialoga con el, préstale atención por un día y olvídate de tu mente. PRUEBA Y JUEGA…. ¡Experimenta cómo te sientes, como conectas con el!