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A partir de ahora elijo expresar abiertamente lo que está vivo en mí, incluso cuando los otros puedan no apreciar mi regalo

 El poder de los sentimientos y el poder del conocimiento

Nos han enseñado matemáticas, física, química, lengua, literatura, historia, a cantar, a bailar…. pero aún estamos peces cuando queremos expresar nuestras emociones.

¿Cómo hacerlas estallar sin dañar al otro?

Lo que sentimos (alegría, tristeza, pánico, sorpresa…) es nuestro poder y también un semáforo interno que nos ayuda a detectar qué estamos necesitando y qué estamos pensando en esos instantes¡!

Lo que ocurre es que faltan las palabras adecuadas para definir nuestro interior, de forma que no parezcamos torpes a nuestros ojos y por ello, nos cuesta comprender, aceptar y asumir nuestra parte de responsabilidad;  sencillamente no sabemos decir con palabras qué necesitamos en ese instante; en su lugar, decimos lo que no queremo.  Y esa estrategia la llevamos haciendo ancestralmente y ya dejó de funcionar.

¡Qué egoista eres si te ocupas de ti!

La emoción es un poderoso instrumento de supervivencia que invita a una acción encaminada precisamente a sobrevivir. Por ejemplo el miedo nos puede paralizar para indicarnos la necesidad de parar y poner atención a algo que amenaza nuestra vida. Nos marca también la necesidad de reflexionar y cuestionarnos aquello a lo que no estamos prestando atención y que sin embargo, es vital para nosotros, hasta tal punto que nos obliga a frenar. El miedo es una ausencia “dice Osho” es la ausencia de amor. 

¿No te parece un sano egoismo si el miedo te da la oportunidad de darte cuenta que necesitas tranquilidad para pensar correctamente, o que necesitas compartir y confianza para sentirte bien contigo mism@, en definitiva para amarte y valorarte?

Entre que hablamos con un lenguaje bipolar (correcto-incorrecto, arriba-abajo, bien-mal…) y que hemos desviado nuestra atención al hacer responsable “al otro” de nuestra dicha o desdicha, estamos yendo de una relación a otra errando una y otra vez.

Somos muy insconscientes al hablar y no nos damos cuenta del poder de los sentimientos. Fijémonos en cuantas palabras podemos utilizar para expresar “cómo estoy con la emoción del miedo o  cómo voy a definir lo que siento ante un comentario o situación externa del otro”

Tener Miedo: es estar temeroso, tembloroso, aterrorizado, espantado, con pánico, agitado, inseguro, incómodo, tenso, ansioso, nervioso, asustado, alarmado, paralizado, pasivo, inerte, cerrado….

¿Notas la diferencia en estas expresiones?

Podemos expresar el miedo afinandolo con otras palabras que nos van a ayudar a entender qué energía verdadera hay detrás.

Prueba la energía de “tengo miedo al ver…” / “estoy espantada al ver….” / ” estoy asustada al ver…”

¿Qué energía o emoción recibes cuando oyes o expresas una u otra? Si cierras los ojos, al decir espantada yo me imagino alguien con los brazos en alto y moviéndolos con una emoción o energía de acción, fuerza e incluso algo de indignación. En cambio, la palabra asustada lleva una energía de “echar el pié hacia atrás”, de recular…

Por eso,  ante la misma situación si afinas y dices “tengo miedo, estoy asustada al ver…” vas a poder darte cuenta que existe algo realmente valioso dentro de tí que no estás satisfaciendo. Detectarlo te permite conocerlo y decidir que  estrategia realizar para aumentar dejar de estar asustada y así aumentar tu bienestar.

¿Es más importante tu bienestar o el bienestar del otro? 

En realidad el bienestar del otro depende del propio bienestar que uno sienta. Y con el Poder de los Sentimientos, el otro se convierte en nuestro estímulo para encontrar nuestro propio bienestar. ¿Curioso verdad?

Nos han educado para orientarnos hacia los demás, más que para estar en contacto con nosotros mismos. Tenemos metida en la cabeza ¿Qué quieren los demás que yo haga?  Y los demás hacen algo…. ¡Claro que sí¡! Y gracias a que hacen algo como relacionarse e interactuar con nosotros serán el estímulo para ayudarnos a estar mejor con nosotros mismos  detectando qué  pensamientos, sentimientos y necesidades han surgido en nosotros.

“Lo que hacen los otros puede ser el estímulo de nuestros sentimientos, pero no la causa” Marshall B. Rosenberg

Os dejo una fórmula que ayuda a detectar cuando tenemos miedo por ejemplo qué estamos pensando y sentimos en ese instante. Esto es especialmente interesante cuando quieres trabajar las creencias en una sesión de coaching.

Fórmulas mágicas:

Emoción = Pensamiento + Sentimiento

Intención = Emoción + Voluntad

Material entregado en el Taller El Arte de Hablar y Saber escuchar a nuestros hijos impartido por Carmen Crespo Salazar – Coach Asociada a SUN – Facilitadora de Talleres de Comunicación Emocional Consciente con Coraje.

Fuentes: Comunicación no violenta: un lenguaje de vida, autor Marshall B. Rosenberg de Gran Aldea Editores y Emociones y Temperamentos autor Sofía Pereira – Editorial Rudolf Steiner