Ana-Vassalo

Coraje en el Corazón de Ana

Nací en una familia de músicos. De niña seguía a mi padre a todas partes donde se hiciera música, donde se cantara. Cantábamos en casa, en el coche, en las fiestas, solos o en familia. Mi madre tocaba el piano y con sus manos acariciaba nuestra existencia. Mi padre enamoraba con sus ojos y su gesto, un coro donde nosotros también cantábamos. Las guitarras sonaban y nosotros cantábamos… Papá, mamá y 6 chiquillos comunicándose entre sí y con el mundo a través de la música.

A los 15 años, deseando afirmar mi persona y saliendo definitivamente del cascarón de la infancia, descubro que mi voz tiene vida propia, que cuando canto me emociono y emociono a los demás. “ ¡ Anita canta! “ me decían…mi cuerpo se transforma, mi piel de gallina, mis ojos se vuelven líquidos… cuando canto el aire se para y siento la vida y lo que me rodea como si fuéramos uno. Sé que cuando canto puedo llegar a sus corazones a sus emociones y comprendo que si no es por Amor, nada merece la pena.

Allí, en los momentos de silencio e intimidad me conecto con la Fuente y pido y declaro que mi voz sea instrumento de Amor.

Pero hay que crecer y salir al mundo. Hay que pagar facturas y entretenerse con los quehaceres de la existencia.

El canto se hace profesión y llegan las otras metas: ganar dinero, destacar, ser mejor que… Ponerse límites para luego descubrir como transcenderlos.

Llegan los miedos a no ser lo suficiente… a no alcanzar las metas… a no corresponder a lo esperado y mi voz lucha por descubrir el camino para expresarse y encontrar el sentido.

En una larga época mi voz me duele, se cierra y no encuentra el suelo donde caminar ni el sol que le trae la energía. El Amor que fluía por mi voz, no encuentra ahora esa vía. Sí la encuentra en los besos y abrazos de mis amores más pequeñitos y del hombre que los derramó en mi vientre.

No conozco la palabra desistir, así que comprendí que solo me quedaba entrar en la noche oscura con todos los sentidos bien apurados y conocer todos sus fantasmas, todos sus misterios. De lo más profundo de la tierra extraería la esencia de mi voz y el camino para expresarla.

Corrieron ríos de lágrimas, a veces el miedo paralizaba las fibras de mi vientre y de mi garganta. Cuantas veces me desnudé delante de un público sabiendo que se verían las heridas, los surcos abiertos, los agujeros sin llenar…

Pero sabía que solo hay el camino hacia la Luz… Que todo lo que hacemos nos llevará tarde o temprano a la Luz. Y por eso, seguí…

Hoy llego a vosotros y os traigo mi voz.

Abro mi voz al Amor, permito que brille el Sol a través de mi voz, que corran los ríos, que fluyan sus caudales a raudales. Mi cuerpo corre como gacela libre entre verdes bosques, fértiles e imponentes. Mis alas se despliegan al aire bailando melodías aún no inventadas, sólo para que mi voz pueda cantar al Amor que sale de la Fuente y brota a través de la música. Y yo, tan solo deseo ser un instrumento que la haga visible, audible y sensible.

Por ANA Vassalo
Coach Asociada de SUN,
Profesora de Canto y Cantante en el Coro Nacional de España