La Conexión; además de una palabra, es un estado del SER.

A nivel físico nuestro cuerpo es pura conexión y movimiento de células, bacterias, neuronas, sangre, linfa, etc…. 

Al nacer, esa maravilla de cordón umbilical nos conecta a nuestros progenitores. ¡Qué belleza! ¡Qué mágia!

Existe esa conexión con nuestros hijos, padres, hermanos….y en definitiva con todos aquellos seres que entran y salen de nuestra vida. Tanto si los prestamos atención como si nos pasan desapercibidos.

El ritmo es tan estrepitoso que tal vez, dedicamos mucho de nuestro tiempo a distracciones y situaciones  que no queremos y cuando tomamos conciencia de ello nos entra el pánico, nos frustramos o nos enfadamos. Es una reacción normal, humana y al mismo tiempo,  una llamada de atención de nuestro YO INTERIOR que lo único que nos reclama es TIEMPO, ATENCIÓN y COMPRENSIÓN.

En definitiva; CONEXIÓN para reconducirnos de nuevo por ese fluir mágico del principio de los tiempos donde recibimos la sangre como alimento nutritivo de fuerza y vida a través del cordón umbilical.  Y donde la tierna voz de nuestra madre que acaricia cálidamente el vientre donde nos alojamos produce una descarga de hormonas del bienestar a nuestros receptores cerebrales conectándonos con una sensación de amor y plenitud.

¡Hacia ese estado de bienestar queremos ir;  una vez que salimos al mundo exterior!  Incluso aunque nuestro nacimiento no haya sido tan amoroso.

Te sorprenderás al ver todas las conexiones internas existentes en  tu cuerpo físico  que están grabadas, como ese hierro que marca las reses, en tu memoria inconsciente y que solo demanda  ¡Conexión! Si no…. ¿Cómo podrías respirar, moverte, hablar, reír….? 

Hay una intrínseca conexión consciente e  inconsciente. Por eso pienso que,  cuanto antes tomemos conciencia de nuestra necesidad  y nos responsabilicemos de actuar para conseguir esa auténtica conexión con nosotros mismos; mejor nos sentiremos y más tranquilos estaremos.

Así pondríamos fin a lo que nos separa de nosotros y de los otros: los juicios, los diagnósticos, las comparaciones, las críticas…. Y conscientemente pondremos nuestra atención en caminar hacia lo que nos motiva, inspira,  desafía y nos conecta con un estado de rendimiento y bienestar.

Un pasito a la conexión consciente: Conecta primero con tu cuerpo y dialoga con el, préstale atención por un día y olvídate de tu mente. PRUEBA Y JUEGA…. ¡Experimenta cómo te sientes, como conectas con el!